Tema: "That Leaving Feeling" de: "Stuart A. Staples", dentro del álbum "Momentos 2006 II" de "RDL, 2006"
De emoción, de esa emoción fugaz de la sorpresa, esa que no necesita raciocinio que simplemente inquieta y eriza el vello antes de que puedas conceptualizar lo que ha ocurrido. Ese sentimiento que muchas veces ejerce la música, cuando el sonido se apodera de la conciencia y expande el alma mas allá de los limites de la piel. Esa sensación que ocurre pocas veces y por eso es más especial y estremecedora, sucede de modo natural consecuencia de un estado de ánimo propio, alterado por una percepción de la realidad externa.
Tenia 16 años cuando recorriendo la catedral del Vaticano, me encontré llorando antes de poder darme cuenta de lo que estaba viendo: era la Piedad de Miguel Ángel. Intenté que nadie me viera llorar y nunca he sabido el porqué de esa emoción, tampoco me lo he preguntado, simplemente así fué, una imagen consiguió llegar a una parte muy profunda de mi, tocarme e irse dejando esa conmoción que aún recuerdo. Lo mismo ocurrió cuando por primera vez vi cara a cara las pinceladas de Dalí, un escalofrió y una lágrima… el Guernica de Picasso me dejo el escalofrió y un suspiro…
“la fuerza en la ejecución, las formas… se percibe antes de verse y te conmueve.”
No lo esperaba y al entrar a las salas del Castillo de Santa Bárbara y buscar sobre las paredes las obras que ya había visto reproducidas; en un segundo, un escalofrió…
Hacia mucho que no me estremecía de ese modo: sin llegar a asimilar conscientemente la imagen, solo los trazos, la fuerza de las pinceladas; la percepción descubre en un segundo todo el proceso de creación, la fuerza en la ejecución, las formas… se percibe antes de verse y te conmueve.
Son obras creadas para la ocasión en homenaje a nuestras tierras. Y sinceramente, para mí esta vez poco importa el tema, es el modo, es la emoción, hablamos de conmover.
Mare Nostrum
de Santiago Ydañez
En las Salas de Exposición Castillo de Santa Bárbara de Alicante.
Del 3 de septiembre al 24 de octubre.













6 comentarios:
tremendos. el lloro del niño, la mirada del anciano. grande este ydañez.
Pues, sinceramente, a mi no me ha gustado mucho la exposición.
Aunque, claro, para gustos ...
Raul: A mi me atraparon...
Moises: Tiene que haber de todo Moises. A mi me parecen trabajos delante de los cuales puedes pasar las horas. Y no importa lo que haya representado, es la pincelada, el modo en que la pintura se mezcla, o más bien ha sido mezclada...
"Pos eso, que pa gustos colores"...
Abrazos para los tres!
Un abrazo para los tres?
Pero si son dos!!!
Oye, me ha encantado el artículo muy muy chulo.(en serio! :))
Yo una vez tambien lloré, pero es un pelín diferente, en mi caso era porque me había dado en el meñique con la pata de la mesa.
Un saludo.
Quizá porque en lo cotidiano se esconde la pincelada, me gusta. Estamos mal acostumbrados a vanguardias futiles y baratas en su expresión. O, al menos, eso pienso yo de algunas gentes de arte. Esto, sin embargo, es como lo que comentas de las obras que mencionas: deja reflexión, y no sabes bien el por qué. El arte, según mi opinión, ha de ser único y exclusivo para el artista que lo comparte. Luego, si te llega, eso es ya otro cantar. Lo indudable es que el arte mueve y, lo más importante, ha de remover. Si no, no es arte.
Besotes!
Realmente me conmueven estos cuadros.
Hace años, vi un cuadro de (Aún sin conocerlo) Santiago Ydañez en ¡¡Un pub de Jaén!! . Me impresionó por la fuerza y por el tamaño. Pensé que sería de algún estudiante de bellas artes amigo del dueño... Luego conocí la existencia del artista y estoy seguro que el cuadro era suyo (es natural de un pueblo de Jaén).
Espero que siga allí (aunque quizá no sea el lugar más apropiado para una obra de arte) y si vuelvo y está, intentaré inmortalizarlo...
Publicar un comentario en la entrada